Dignificar la figura del vendedor

Dignificar la figura del vendedor

Me gustaría compartir con vosotros un comentario de un consultor de una importante compañía a nivel internacional:

 -“Laura, cuando yo llegué a esta empresa como consultor, el director me preguntó si sabía las funciones que iba a desarrollar en la compañía. Yo evidentemente le dije que sí, la de asesorar, desarrollar planes de marketing, financieros, etc., para los clientes. Él me contestó <<Sr. Jiménez, ha sido muy locuaz expresándose, pero creo que no ha entendido mi pregunta. Yo le voy a resumir en 2 palabras cuáles serán sus funciones.. Usted Sr. Jiménez va a ser un puto vendedor. Como lo soy yo, el gerente, el presidente y los accionistas de esta multinacional>>. 

“Laura, soy un puto comercial ¿lo has entendido?; Entonces yo me pregunto que para qué me ha servido mi carrera, mi especialización, mi…¿para ser sólo un vendedor?”

Un repaso en la historia:

Desde los trueques hasta la llegada de la moneda, la VENTA ha estado siempre presente en la evolución humana, desde el hombre Neandertal hasta los tiempos actuales. Algunos producían y vendían, otros compraban y vendían, y otros se dedicaban exclusivamente a vender.

Sin embargo nunca hemos visto al vendedor como un referente. Desde hace algunos años la oferta supera a la demanda, y hoy ser vendedor no es nada fácil. Estamos de acuerdo que cualquier no puede ser buen profesional de las ventas. Tengamos en cuenta que los vendedores:

  • Pueden ganar más que cualquier otro empleado de una compañía.
  • Se enriquecen y se desarrollan a nivel personal por su grado de psicología humana, y a nivel profesional por el conocimiento actual del sector, mercado, competencia y cliente.
  • Se retan todos los días que salen de casa para visitar a un cliente, al descolgar el teléfono o enviando un e-mail. Cada palabra puede acercar o alejar a un potencial cliente y el resultado de su manera de hacer y estar repercute en la cuenta de resultados de una compañía. Y son conscientes de ello.
  • Son capaces de automotivarse cuando han recibido 18 noes en un mismo día, de tener  confianza en sí mismos, de autocontrolar sus emociones, de gestionar los posibles conflictos, de tener constancia y aguante, y sobre todo, de no perder la sonrisa cuando le hablan.

Por todo esto y mucho más, Sr. Jiménez no es un puto, sino un buen ejecutivo COMERCIAL el que marca la diferencia en un mercado tan sumamente competitivo. Su director, presidente y accionistas ya lo entendieron.

Un comentario
  1. Qué razón tienes Laura, pensamos que somos ejecutivos, publicistas, peluqueros, electricistas…pero, en cada una de todas las profesiones, lleva “un comercial” en el interior…siempre nos estamos vendiendo, o dicho de otra forma, siempre debemos transmitir y cuidar nuestra imagen pública. A veces, se nos olvida de que somos un PRODUCTO en el mercado…

Deje una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *