Si quieres, puedes… ¿y tú te lo crees?

Si quieres, puedes… ¿y tú te lo crees?

Siempre decimos, “si quieres puedes”, y es cierto, pero cuando no conseguimos lo que deseamos, a veces, no es porque uno no quiere, sino por varias razones que le están limitando.

Imagínate que deseas rebatir mejor las objeciones de los clientes porque cada vez que el cliente discrepa contigo y empieza a darte una batería de objeciones no te sale lo que tú deseas explicar. Te pones nervioso y empiezas a  perder el hilo de la conversación y no te salen argumentos convincentes y eso que te lo habías preparado. Al final te bloqueas.

En la siguiente reunión, te vuelves a preparar la presentación y los argumentos para las objeciones, pero en tu mente está el pensamiento “no me voy a bloquear, no voy a ponerme nervioso, no voy a perder el hilo de la conversación, no voy a dejar que pueda conmigo…”

Cuando quieres mejorar un área, es muy importante que tu pensamiento se centre de una manera clara  y concreta en lo que SÍ quieres conseguir para que tu energía se canalice en esa dirección. El centrarte en lo que SÍ quieres te permite activar emociones positivas que son las impulsoras para alcanzar cualquier objetivo.

Es decir, en vez de pensar  “No me voy a poner nervioso en la próxima presentación”. Es más recomendable pensar:

“En la próxima presentación voy a estar tranquilo, controlando en todo momento el hilo de la conversación, voy a conectar con la gente, le voy a transmitir confianza, seguridad, las objeciones es para mi un punto de referencia que me permite saber dónde el cliente tiene dudas y se las voy a responder todas, etc.

De esta manera, estás desarrollando un nuevo patrón psicológico que se reflejará en tu conducta y pensamientos. Tu memoria guarda este nuevo patrón, y cuando vuelvas a estar en la situación similar, tu conducta positiva saldrá automáticamente sin pensarlo. Es como cuando estás conduciendo, tú no dices a tus manos cómo tienen que mover el volante,  tu conducta está tan automatizada que el cerebro transmite la información tan veloz que parece innato.

Conclusión final: Háblate en positivo.

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