23 jun 2011

¿Te quieres casar conmigo?

Pues…será mejor que hablemos ahora antes de llegar al altar y firmar el contrato.
Creo que es necesario aclarar tres puntos antes de un acuerdo vitalicio de tal importancia.
 
En primer lugar, anticiparte que, quizás, te sea infiel, ya sabes…es mi naturaleza.
Siempre compararé qué precio es el más competitivo en el mercado, y si hay una propuesta  interesante con otro, la cogeré.
¿Razones? simplemente porque me mima más, me hace reír,  me hace ver las ventajas y los beneficios de una manera más persuasiva o porque me haya levantado con buen pie esa mañana.

Y por todo esto y algo más, necesito que tú me sigas queriendo de la misma manera que el primer día.

 

Recuerda aquel día que nos conocimos cuando me prometiste:
 
a. Respetar mis intereses, ver las cosas de la misma manera que yo las veo sin juzgarme, ser resolutivo.                                                                                                                                                  b. Dejar que yo me exprese para comunicarte lo que más valoro de una relación.
c. Aportar ideas para que yo obtenga más fruto en mi cosecha, a ayudarme en cómo mejorar el negocio sin que me duela.
 
En definitiva ¡Qué me quieras; Hoy, mañana y siempre, de la misma manera, te compre o no te compre.
 
¿Firmas este compromiso de amor, respeto y comprensión?

Laura Cantizano

Laura Cantizano es experta en psicología, motivación y conducta de vendedores, coach, investigadora y conferenciante.

11 comentarios en “¿Te quieres casar conmigo?

  1. Que buen título !
    Te iba a preguntar si sabes lavar y planchar, antes de contestar tu pregunta. Pero despues de leer el post, me he respondido yo solo.
    Que valores…, que pequeños detalles tan sutiles
    Donde hay que firmar ?

  2. ¿Cambiaría algo si cada vez que nos vemos te intento dar algo mas de lo que esperas de mi?
    ¿Vale la pena que me anticipe a tus intereses y así conseguir tu fidelidad?.
    Siempre me ha dado resutado……

  3. Sí, quiero. Pero también yo te pondré mis condiciones.

    Tampoco yo te prometo exclusividad, tengo otros muchos como tú. Incluos a alguno de los cuales les cuidaré mejor que a tí, pero a tí siempre te querré y te explicaré claramente lo que has de hacer para que te quiera más.

    Sólo la comunicación y la mutua confianza nos mantendrá juntos.

    Puede que haya momentos en que no te quiera y prefiera que te vayas con otro. Seguro que otros días te echaré de menos y tú no estarás.

    Sólo podemos estar juntos si ambos creemos ganar.

    Te advierto que seguro que encuentras otro con precio más competitivo, incluso algunos lo hacen fuera de la ley. Yo no. Serán más baratos, pero no tienen lo que yo tengo (por eso soy más caro).

    Quizás te vayas por dinero y quizás vuelvas más tarde por amor: puede ser que te perdone, pero probablemente la relación no será la misma. Quien la traiciona se arriesga a perderla.

    Quiero que me permitas seguir teniendo lo suficiente para mantener mi compromiso contigo mucho tiempo, pero también con mis trabajadores, con mis proveedores y con Estado.

    Y quiero que si te trato bien, que yo sea la primera opción, que hables muy bien de mí a otras personas y me compartas con los nuevos.

    Te escucharé siempre y conoceré tus intereses, porque eres la razón de mi existencia, pero no lo confundas con obedencia ni sumisión.

    Somos socios. Y hemos de ganar los dos para seguir juntos el resto de nuestras vidas.

    Saludos.

  4. Pues claro…¿Qué duda cabe?.

    Soy muy consciente de tu personalidad, como tú lo eres de mi interés y, ¿por qué no?, de mi valía. No dudo en absoluto de la existencia de mi competencia y de su permanente esfuerzo por desbancarme. Pero tu sabes que mi empeño innovador es permanente para superar mi oferta para hacerte sentir confortable, día a día….Porque, sencillamente, te quiero.

    Aunque, profundizando, es también cierto que tu naturaleza infiel – comprar al mejor postor – solamente tiene parangón con la mía, promiscua, procurando vender a cuantas más mejor.

    Así que, pensándolo bien, ¿Por qué firmar un contrato definitivo de exclusiva?….¿No será mejor que establezcamos, ahora, un compromiso inmediato y renovable?….

    Pues, si es así, volemos ya a las estrellas y disfrutemos desde allí de la contemplación del Universo. Tu sabes que cuentas con mi comprensión y garantía….Porque, sencillamente, solo me interesa tu felicidad. Me compres o no. Firmemos o no.

  5. ¿Te quieres casar conmigo?
    Pues…será mejor que hablemos ahora antes de llegar al altar y firmar el contrato.
    Creo que es necesario aclarar tres puntos antes de un acuerdo vitalicio de tal importancia.

    En primer lugar, anticiparte que, QUIZAS, te sea infiel, ya sabes…es mi NATURALEZA.
    Siempre compararé qué precio es el más competitivo en el mercado, y si hay una propuesta interesante con otro, LA COGERÉ.
    ¿Razones? simplemente porque me mima más, me hace reír, me hace ver las ventajas y los beneficios de una manera más persuasiva o porque me haya levantado con buen pie esa mañana O PORQUE TENÍA GANAS.

    Y por todo esto y algo más, necesito que tú me sigas queriendo de la misma manera que el primer día. (¿?

    Recuerda aquel día que nos conocimos cuando me prometiste: (¿?)

    a. Respetar mis intereses, ver las cosas de la misma manera que yo las veo sin juzgarme, ser resolutivo.
    b. Dejar que yo me exprese para comunicarte lo que más valoro de una relación.

    c. Aportar ideas para que yo obtenga más fruto en mi cosecha, a ayudarme en cómo mejorar el negocio sin que me duela. (si)

    En definictiva ¡Qué me quieras; Hoy, mañana y siempre, de la misma manera, TE COMPRE O NO TE COMPRE (¿?).

    ¿Firmas este compromiso de amor, respeto y comprensión?

  6. SI ACEPTO CASARME CONTIGO
    Pero……… siempre que las mismas condiciones y razones que tu pones para el compromiso se han validas para los dos por igual y en la misma direccion.

  7. Los tiempos cambian.
    Hoy el matrimonio ya está casi en desuso.
    No, no me quiero casar contigo. De hecho no me quiero casar con nadie.

    Y si alguien me ha de “querer”, que sea sin” condicionantes ni espectativas”

    Comercialmente hablando sería algo así como: creo en lo que hago, soy honesto contigo “cliente”, y si mi producto no te interesa, ya habrá alguien a quien si le interese.

    Podriamos llamarlo apple, por ejemplo.

  8. Desde mi atalaya de la experiencia (61 años y 6 parejas), leo con entusiasmo los comentarios y me pregunto dónde están esos cerebros capaces de escribir con el corazón cosas tan bonitas que luego son imposibles de sostener en la vida real.
    Seguramente están por la mitad de la vida, donde aún creen en valores que tampoco creen pero queda muy lindo decir que creen.
    Pura chapuza, todo se acaba en un domingo de fútbol, en una infidelidad estúpida o en algo tan sencillo como caer en la misma rutina de la que se reniega de boquita.
    ¿Alguna sería capaz de demostrarme lo contrario? si llego… dentro de 30 años volvemos a hablarlo…

  9. Ante la pregunta más importante de nuestras vidas,debemos matizar que es el matrimonio la inversión a plazo fijo sin intereses a largo plazo,pero también puede ser la ruina total,en toda empresa necesitamos negociar las condiciones del contrato y no me refiero a separar nuestros bienes,me refiero a la implicación que tendremos dentro del organigrama empresarial,las crisis de mercado hacen que busquemos incentivos a corto plazo fuera de la empresa,pero éstos siempre tienen un precio dificilmente asumible.Mientras que si aplicamos nuestros conocimientos en beneficio de la misma,el patrimonio crece substancialmente,creando buenas bases.
    Hay que invertir en I+D para saber realmente las cosas que nos gustan,seguiría comentando pero debo cerrar un negocio íntimo ,saludos a los anteriores comentantes

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